En el país de las hienas

En el país de las hienas, los jefes necesitaban ―de nuevo― cambiar el gobierno de turno para administrar un Plan para la Prosperidad de la Selva (PPS).

hienas

Pero el gobierno a remover apenas tenía unos meses en el poder, luego de un fraude electoral. Y no se podía esperar cuatro años para una nueva elección. Por ello, había que idear un mecanismo “democrático” para el nuevo recambio. Los jefes le hallaron entonces al Presidente un caso de corrupción en su familia, con lo que lo neutralizaron políticamente. Pasaron unos días, y mientras tanto la ciudadanía se preguntaba cómo iban a hacer los jefes para cambiar al Gobierno sin dar un golpe de Estado de los de antes. La clave la dio un columnista allegado a los jefes en un artículo en el que ―haciendo pública la voluntad de aquéllos― le dijo abiertamente al Presidente que, si se quería salvar, debía provocar una “crisis de Gabinete”, es decir, remover él mismo a su Gobierno y poner a los funcionarios que los jefes querían que se pusieran. En este caso, estos funcionarios venían de una maloliente alianza entre la ultraderecha neoliberal-oligárquica y la izquierda oficial del país, otrora de un subido rojo sangre.

Al día siguiente de este artículo, el Presidente decretó un “estado de prevención”, con lo que suspendió garantías ciudadanas, iniciando así un autogolpe de Estado blando, esta vez sin necesidad de ninguna revolución de color con vociferantes indignados biempensantes en la calle. El recambio que los jefes necesitaban para la cabal administración del PPS había dado inicio. (Continuará…)

Mario Roberto Morales  ─  País de las hienas, 20/09/16

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