EDUCAR ES FORMAR INTELECTUALES

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En un mundo dominado por las ideologías, y en el que los fundamentalismos etnoculturalistas llevan a la violencia de Estado y al terrorismo, se hace más necesario que nunca formar intelectuales. Es decir, hombres y mujeres pensantes, con capacidad de análisis y síntesis para explicarse las causas y los desarrollos de las acciones humanas. En un mundo dominado por las mentalidades acríticas, que obedecen a las compulsivas sugerencias de la publicidad y el mercadeo, y dominado también por la educación intelicida, que vacía las mentes de contenidos y herramientas de razonamiento para ubicar en su lugar imágenes inconcatenadas y sonidos estridentes que anulan la capacidad de análisis; en un mundo en el que las pasiones inducidas por la propaganda política definen votaciones y elecciones aparentemente libres; en un mundo así, es más urgente que nunca formar intelectuales autónomos.

Porque no es posible que la ideología del fundamentalismo mercadológico, que pretende reducirnos a ser simples consumidores conformistas, gane la batalla final y el mundo se convierta en un conglomerado de seres manipulados por los medios masivos de comunicación y por una educación formal controlada por el Mercado. No es posible que nos anulen la capacidad de discernir y decidir por nosotros mismos, basándonos en nuestros propios análisis y confiados en nuestras propias capacidades mentales. Por todo ello, es necesario articular una respuesta concreta a la educación formal intelicida y a sus técnicas pedagógicas, inspiradas en las estrategias de mercadeo y las tácticas publicitarias.

Para formar intelectuales debemos empezar por enseñar a nuestros niños y jóvenes a pensar, a razonar, a discernir, a analizar y a criticar; es decir, a ejercer plenamente el criterio, esa capacidad humana que la educación mercantilizada y el consumismo inducido por los medios masivos nos quiere anular. En tal sentido, es necesario penetrar el sistema educativo y formar docentes y estudiantes para que sean intelectuales, o personas capaces de ejercer el intelecto con criterio propio y de ofrecer análisis, soluciones y alternativas a las problemáticas reales de su país. Se trata de una tarea larga y difícil pero no imposible, en la que muchos, muchísimos seres humanos tenemos que participar, sobre todo porque emprenderla a menudo implica evidenciar la corrupción y la impunidad de los políticos que controlan el aparato educativo oficial.

Pero independientemente de este problema político, y quedándonos en los meramente pedagógicos, he decidido poner mi grano de arena en esta empresa y he organizado tres cursos libres de actualización para docentes y público en general, en los campos de la filosofía, la historia de Guatemala y la literatura hispanoamericana, y he escogido el mes de octubre para realizarlos una vez por semana cada uno, durante tres horas cada día. Los interesados pueden llamar para mayor información a los teléfonos: 594-7134, 217-4388 y 712-9035. Este esfuerzo forma parte de un proyecto educativo más vasto que incluye seminarios con maestros y padres de familia, libros escolares de texto en los campos mencionados, talleres de escritura creativa, así como la publicación de la revista Educamos, cuyo noveno número está ya en circulación.

Publicado el 17/09/2001 en Siglo Veintiuno

Admin Cony Morales