Archivos MRM│SEMANA SANTA LA FIESTA DE LA MUERTE

Las procesiones, las espléndidas «alfombras» de serrín multicolor, los profundos aromas a corozo y a incienso que provocan en la feligresía un aire de recato y compostura que luego pierde durante todo el año, las procesiones majestuosas que recorren calles y avenidas con Cristos sangrantes, Vírgenes dolorosas e interminables filas de cucuruchos que expían así sus desfalcos, malversaciones y pecadillos menores, es la hermosa cuanto turística parafernalia que rodea al culto a la muerte que constituye la Semana santa en Guatemala. Por que esa fiesta, como la taurina, es una fiesta de la muerte. Con las diferencias del caso, claro está.

¿Y por qué digo todo esto de la muerte respecto de la sema santa? Creo que si algo tiene de hermoso el Cristianismo es el dogma de la resurrección. Me parece sublime que un hombre-dios, luego de someterse durante toda su vida a ejercicios de perfeccionamiento espiritual y corporal, logre llegar a sobreponerse a las leyes de la física y, en general, de las cuatro dimensiones, y se sitúe por encima de la muerte, al extremo de ser capaz de morir y resucitar… Es algo increíble.

Pero, ¿qué pasa?

Qué lo que celebramos durante la Semana santa no es la resurrección de Cristo sino su muerte. Y nos refocilamos en ella: el viacrucis, los pasos, las caídas, el dolor de la madre, el lanzazo en el costado, la crucifixión (que recorre las calles de Antigua y de la capital) y, finalmente, y como si todo esto fuera poco, el entierro del Señor, el Santo Entierro.

¿Saben ustedes que el Domingo de Resurrección, que es el día en que celebra la gloria de Cristo porque precisamente es el día en que resucita, no hay ni una sola procesión en Antigua? Ese día toda la gente pasó ya a otra cosa. Pero el Viernes Santo, para su entierro, haya que ver a las procesiones sorteándose a sí mismas para no coincidir en alguna calle.

Debiéramos instaurar una Semana santa que celebre la alegría de vivir y no la angustia de morir.  Es deprimente…

Publicado el 16/04/1993 — En Crónica

Admin Cony Morales