Archivos MRM│EEUU EN GUERRA:  LA RESISTENCIA AL MÁRKETING DE LA GUERRA

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Las únicas empresas que crecieron económicamente a partir de los atentados del 11 de septiembre fueron las relacionadas con la fabricación de armas y vituallas militares, y las que hacen artefactos que tienen que ver directa o indirectamente con la industria militar. El resto de la producción acusó un declive notorio. Es obvio que el capital especulativo readecuara sus movimientos y se canalizara hacia la productividad más rentable, haciendo de las acciones de las transnacionales del armamento un bien codiciado mientras el mercadeo belicista estuviera en pleno auge.

Este mercadeo ha estado a cargo de CNN y de programas afines como Larry King live, The David Letterman Show y de otros entertainers como Regis Philbin y Dan Rather. Las imágenes instauran en la mente de los televidentes las fisonomías árabes relacionadas con explosiones terroristas, generalizando en el inconciente desprevenido del consumidor disciplinado las nociones de árabe y musulmán como sinónimos de terrorista y fanático, al tiempo que el discurso hablado insiste en que la guerra no es contra el islam ni los musulmanes ni los árabes en general, sino contra el terrorismo en particular. La confusión creada por la discordancia entre imágenes y discurso hablado produce paranoia, ira y accesos de violencia indiscriminada en contra de quienes tengan pinta de árabes, musulmanes, terroristas y fanáticos.

Pero a pesar del belicismo inducido por los medios, que ha saturado la emocionalidad de los televidentes haciendo que el World Trade Center se derrumbe vistosamente y en cámara lenta varias veces al día y mostrando cómo los aviones pilotados por los fanáticos suicidas se incrustan en los edificios como ratones en un trozo de queso, la resistencia antibelicista crece en Estados Unidos y se une a las voces de sus intelectuales más consecuentes, que abogan por desmantelar, sí, al terrorismo, pero evitando una guerra mundial desordenada de nefastas consecuencias para todos, excepto para los fabricantes de armas. Empero, ha sido inevitable ver a personas inteligentes como Hillary Clinton proclamando ante David Letterman que George W. Bush es actualmente «el líder de mundo», para no quedar mal ante la teleaudiencia light que vota en las elecciones cada cuatro años. El consumismo como ideología populista se torna ahora en belicismo que reclama venganza, no importa en dónde ni a quién se haga pagar por la osadía de los terroristas y el descuido de la inteligencia estadunidense. Pero el discurso del mercadeo de la guerra no se queda en esto. También exacerba el miedo a más ataques terroristas de la más descabellada naturaleza, lo cual ha hecho a la ciudadanía pertrecharse como un ejército, apalear piñatas con la efigie de Bin Laden y practicar tiro al blanco con la foto de este oscuro millonario fanático, hoy ascendido por el marketing de la guerra a la categoría de potencia mundial unipersonal.

Publicado el 08/10/2001 ─ En elPeriódico

Admin Cony Morales