Archivos MRM│FUNDAMENTALISMOS DE PRIMERA NECESIDAD

A raíz de los criminales ataques terroristas a Estados Unidos, las opiniones públicas condenan sin excepción el fundamentalismo religioso. Sin embargo, a menudo esta condena se hace desde la cómoda plataforma de otros fundamentalismos, como ocurrió con el discurso de Bush el 20 de septiembre pasado, en el que la tercera guerra mundial se redujo al enfrentamiento del Bien contra el Mal, justificando así la ruptura del orden jurídico internacional y dándole derecho a Estados Unidos de intervenir totalmente en la vida privada de los ciudadanos de cualquier país del mundo, con lo que se anularían las libertades propias de las llamadas sociedades abiertas.

Otro ejemplo de fundamentalismos, esta vez laicos y tercermundistas, lo constituyen las reacciones que provocaron unas declaraciones ligeras hechas por un burócrata de Naciones Unidas en Guatemala a los diarios, diciendo que en el país existe un «apartheid de hecho». De un lado, hipócritamente se niega que eso sea cierto aduciendo formalismos jurídicos que invalidarían la afirmación en vista de que el apartheid era una figura jurídica legal en Sudáfrica y esa figura no existe en Guatemala. Otros, con igual hipocresía, convierten a cualquiera que disienta de la alegre afirmación del burócrata internacional, en racista; y lo hacen con el objetivo de alimentar su agenda oenegera indianista para conseguir financiamientos externos que les permitan continuar medrando en nombre de su personal «cruzada» contra el racismo ladino. Nadie reflexiona en la línea de la necesidad de acabar con la discriminación interétnica democratizando la injusta y conflictiva forma en que nuestras diferencias culturales se articulan en la cotidianidad, lo cual determina que unos discriminen en posición de ventaja (los criollos y ladinos) y otros en posición de desventaja (los indígenas). El burócrata de marras tuvo que echar mano de conceptos conocidos por él para referirse a la discriminación interétnica de Guatemala, basada en intrincadas gradaciones de mestizaje que a nadie le gusta investigar porque es más fácil explicarse las cosas en blanco y negro, bipolar y fundamentalistamente, igual como la derecha inculta se explica, con Bush, los atentados y la guerra mundial que éste impulsa como un enfrentamiento entre el Bien y el Mal, o como el fundamentalismo cristiano local se asume como Bueno y sataniza y vuelve Malo todo lo demás.

La explicación bipolar lo simplifica todo; todo lo vuelve fácil de entender. El único inconveniente que tiene es que se trata de una explicación falsa porque la realidad es multipolar y sus polos se relacionan entre sí. Por ello, el reto del analista es situarse en el vértice de los fenómenos para así explicarlos en sus dinámicas y proponer soluciones a los mismos. Ahora bien, si de lo que se trata es de captar financiamientos externos otorgados por burocracias fundamentalistas, o de mantener el poder religioso sobre masas ignorantes, o de alinearse servilmente con la ultraderecha belicista del fundamentalismo protestante estadounidense, la cosa es distinta. No nos quejemos entonces de que el atraso siga tan campante como Johnnie Walker por las calles y avenidas del quehacer ideológico, político y social de países tristes como Guatemala.

Publicado el 01/10/2001 — en Siglo Veintiuno

Admin Cony Morales