BAILE DE MÁSCARAS ─ El gran simulacro que vive Guatemala y la necesidad del análisis crítico

Hace falta una corriente de opinión y una fuerza política que parta las aguas de esta pugna intraoligárquica.

MRM_SILLÓN

Me equivoqué al pensar que la actual pugna intraoligárquica por el control del Plan para la Prosperidad (PP) y, en consecuencia, por liderar la restauración oligárquica en marcha mediante la “lucha contra la corrupción”, se acabaría con la muerte de Arzú y con el triunfo de la facción corporativa (dionisista) por encima de la fascista. No fue así: la facción fascista de la oligarquía se encuentra muy activa buscando frenar la “guerra legal” (lawfare) que la geopolítica y la facción corporativa le hace por medio de la CICIG, el MP la PDH, el TSE, etc., para hacer prevalecer el designio geopolítico, mismo que ha escogido a los dionisistas (neoliberales noveles o derecha lila y progresías oenegistas o izquierda rosa) y no a los arzuistas (Fundación contra el terrorismo, Guatemala inmortal, etc.) para gobernar del 2019 en adelante.

Postcard art at by Maurice Boulanger
La lawfare continúa…

Por eso está forzando la inscripción partidaria de la izquierda rosa y allanándole el camino mediante la lawfare para entronizarla en el Estado, junto a la derecha lila, a fin de que ambas pongan en escena el simulacro de una “revolución” izquierdoderechista que servirá como ejemplo a seguir ante las “rebeldes” Venezuela, Nicaragua y Bolivia. Lo que quiere la atrasada facción fascista es una tajada del PP y del Estado, pero no se pone de acuerdo con la facción corporativa, cuyos monopolios se tragan la actividad económica.

Mientras tanto, a las masas desinformadas se les vende el simulacro de que se acabó la lucha de clases y que fue sustituida por la lucha entre quienes defienden la corrupción y quienes la combaten. Con lo que también se acabó, según ellos, la existencia misma de derechas e izquierdas. Y a esto le llaman pospolítica y “nueva política”, cuando sólo es pura posverdad y falsas noticias.

Hace falta una corriente de opinión y una fuerza política que parta las aguas de esta pugna intraoligárquica. Porque mientras las derechas pugnan entre sí por el control del futuro, lo que fue la izquierda mira desde la barrera el circo mediático o se alinea con la geopolítica y la “nueva política” desde el progresismo y el oenegismo. Los cuales no son sino ideologías rosadas que simulan representar intereses populares.

Somos objeto de una guerra de quinta generación (mediática) y de un gran simulacro. Hoy más que nunca necesitamos de la capacidad de análisis del pensamiento crítico para desnudar a los actores de este estrambótico baile de máscaras. Aunque el plan geopolítico se imponga con un gobierno rosalila pro-oligárquico en el 2019, las voces críticas deben dejar constancia histórica de esta nueva estafa al pueblo. La anterior fue la de los acuerdos de paz, que sólo sirvieron para que se entronizara aquí el neoliberalismo, el cual ahora se restaura después de su evidente fracaso como sistema económico.

Publicado el: 22/08/2018 ─ En: elPeriódico

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